domingo, 28 de abril de 2013

Somniare Aude


Somniare aude, atrévete a soñar.

Hoy escribo por una apología de  los sueños. Defiendo a los soñadores y soñadoras de este mundo porque gracias a ellos los cambios son posibles.

Quien me conoce, sabe que me gusta rodearme en mi vida de personas soñadoras, que se ilusionan y fantasean fácilmente. ¡Nadie sabe hacer esto mejor que los niños! Cuando estoy en el aula con ellos aprovecho muchos momentos para que sueñen y soñemos juntos. Creo firmemente que soñar, imaginar y fantasear desarrolla la inteligencia de las personas que lo hacen.

La historia de lo que somos, sólo me hace reafirmarme en esta idea. Son muchas las personas soñadoras que por seguir sus sueños cambiaron el mundo. ¡Gracias Nelson Mandela por soñar que algún día, en Sudáfrica, todas las personas vivirían en igualdad!. ¡Gracias Ghandi por creer en que la PAZ mundial es posible! éste es aún  hoy un sueño compartido por muchos soñadores que no cesan en su intento de convertir ese sueño en una realidad.

Los sueños pueden ser a largo o a corto plazo, pueden implicar a un colectivo o ser individuales. Lo que no cabe duda es que todos tenemos derecho a perseguir aquello que nos hace ilusionarnos y fantasear. ¡Qué sería de la vida sin los sueños!

La Vida es Sueño no es sólamente el título de un poema de Calderón de la barca, sino una filosofía de vida que nos recuerda que el hombre que vive sueña y que por ende es libre. Aquí unos versos del poema y…. aseguir soñando.

¿Qué es la vida? Un Frenesí,

¿Qué es la vida? Una ilusión,

Una sombra, una ficción,

Y el mayor bien es pequeño,

Que toda la vida es sueño,

Y los sueños, sueños son.

jueves, 25 de abril de 2013

Hic et Nunc






Hic et Nunc, Carpe Diem, Tempus Fugit... siempre me han gustado estas expresiones latinas. Me gustan por lo que dicen y por cómo lo dice, suenan bien, suenan fuerte. Te paran.

 

Sí, te hacen pararte y pensar. Dos verbos que se antojan difíciles en el mundo en el que vivimos, ahogados por las prisas y por la impaciencia de lo inmediato, pocas personas pueden permitirse el lujo de pararse y pensar. Me pregunto si es eso de lo que se trata, si por algún motivo interesa que no nos paremos ni (nos) pensemos.

 

Yo misma llevo ese ritmo de vida, frenético, en el que cada movimiento está calculado y cada minuto se evapora en segundos fugitivos. A veces, necesitamos una llamada de atención, un estímulo externo que nos diga: "hasta aquí, para, piensa".

 

Precisamente, ha sido un aviso del destino el que me ha hecho parar y pensar, pensar en estas palabras que dan comienzo a mi entrada: hic et nunc.

 

Aquí y ahora pienso en el Carpe Diem y en el Tempus Fugit....disfruta el presente, el tiempo vuela - que nos dirían los latinos. Disfrutar el presente es también pensarlo y pararse, que el tiempo vuele no nos puede confundir. Todos tenemos derecho a saborear nuestro tiempo y a hacerlo cómo queramos.

 

Deberíamos evitar que sean otros los que decidan cómo se escapan esos segundos. Los otros pueden estar disfrazados de: trabajo, estudios, obligaciones familiares, compromisos sociales... ninguna de estas cosas debe distraernos de lo principal: hic et nunc.

 

Aquí y ahora estamos sólo una vez, el aquí y ahora es tan efímero como el propio momento. Se nos escapa sin que podamos hacer nada para evitarlo. Nosotros tenemos, sin embargo, el poder de hacer de ese momento el que nosotros queramos, porque nosotros y nadie más somos dueños de nuestro tiempo. Yo soy el capitán de mi alma y el dueño de mi destino (Mandela dixit)

 

Si sabemos que el tiempo vuela, hagamos de él que cuente: sonriamos, lloremos, compartamos, querámonos, viajemos, soñemos, PENSEMOS…